• 25.08.2017...





    Mis palabras son del color mestizo de mi tierra y, desde hace meses, las he metido en una cajita de filigrana, están latentes, en espera. No indiferentes. Por ratos les da por asomar un ojo pelón, de inmediato las empujo y guardo de nuevo. 

    Avanzan los meses, me he instalado en un NO rotundo y, ante eso, mis palabras por sí solas, se entretienen descifrando misterios, crucigramas, enredándose en el pelo de Rapunzel, deshaciéndose. 
    Sé que cuento con ellas, pero en éste momento yo continúo absorta con los números, con días que se instalan, con cielos que trasladan, con pasos interminables, con paisajes... y entonces me distraigo y no las dejo salir.
    Tengo debilidades, ustedes perdonarán. 

    Dentro de unos días, correré por primera vez hasta que los pies, de cansados, ya no sientan. Voy tras de mí corazón, con mi soledad tan concurrida (como la de Benedetti)  a descubrir y ser partícipe de la experiencia de conocer mis propios límites, de luchar con mis debilidades. 
    Tal vez regrese paliada pero eso sí... ¡contenta...!

    DOM.



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