• 16.05.2017...


     



    "Un blues arrabalero"


    Mi compra de trapos desde ya bastante tiempo, se limita exclusivamente a ropa interior, blusas frescas y garras deportivas. Uno que otro pantalón de mezclilla, tenis y flats. Los vestidos han pasado a segundo plano, no porque no sean de mi agrado. Hace 10 años me compré muchos y se fueron relegando por comodidad, desidia y en fechas previas porque nadaba en ellos. Un día del 2016 miré el closet y decidí que en lugar de desecharlos, porque me quedaban muy grandes, iría con mi costurero de cabecera para una intentona de conservación. Tengo varios vestidillos hermosos que nunca pasarán de moda. El resultado en la mayoría fue exitoso. 


    Ayer leía en Facebook a mi querida Lucy (Lucia Rodriguez De Martinez) ella hacía una comparación: un antes y un después sin running y con él. Lucy colocó dos imágenes (en ambas fotos muy joven) y en la correspondiente al running, es evidente esa sonrisa detrás del clic fotográfico, esa manifestación intempestiva como de serpentinas adornando una fiesta, algo así como recuerdos hermosos acristalados. Qué fascinante es descubrir lo que te llena el talante y lo transforma. Algo que no tiene nada que ver con otra persona sino contigo y nada más.


    En 2010 dejé de levantar altares en los rincones (una manera de disolver la tristeza y luchar contra los fantasmas) y empecé a saborear mi canto en letras. Nunca será tarde para deshacerte del lastre. Ya había dejado atrás el tiempo de la ira. Sigo escribiendo con la tripa, pero direccionada, con absoluta orientación y significado. En ese año, 2010, se publicaría uno de mis cuentos por primera vez y me solicitaron enviar una foto. Loca de contenta solicité a una de mis amigas que tomara cartas en el asunto. Resultó la primera imagen.


    Así como la escritura, una foto te exhibe en absoluto. Pero hasta hoy descubrí la intimidad que se reflejaba en una imagen. Cada quien se lee a sí mismo. Qué importan los vacíos previos, las peripecias para llegar a ese estado. Lo fundamental está en lo escrito en la mirada, en la sonrisa de ese instante. Ayer vestí de nuevo el mismo canto y al mirar la foto me dije, al buen entendedor...


    Las últimas noticias de los diarios locales dicen que voy ganando. Me alegro.

    Tóquenme ese blues arrabalero, señoras y señores...


    DOM. 


     



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