• Tic, tac...



    "Es sencillo escribir", me dijo alguien hace unos días, "es cuestión de tener la idea y desarrollarla" remató. ¡Claro! sencillísimo dije y cerré el capítulo de creación literaria en ese instante.
    Por cierto, no recuerdo cuál de los dos lo inició.

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    Hace meses que no vengo a casa, no le he dado cuerda al reloj de pared.
    En este blog ha llorado el corazón, se han roto cuerdas, se derramaron lágrimas. Estoy aquí presente en partes. 
    Construí la casa de Ateh desde el 2006. Se trata de un lugar de realismo fantástico donde vengo y reflexiono, tomo café y platico con mi colibrí de pecho colorado (Cornelio). Dorothea (mi alter ego), ha dejado de escribirme cartas. Tal vez se dio por vencida. 

    Por cierto, ¿a quién le interesan mis penas? carajo. Y mucho menos ahora que ni las tengo. El día que muera alguien cercano a mi, no lo diré. No porque tenga algo de malo hacerlo, si no porque nunca he logrado sacar las tripas de esa manera, no puedo. Sí me sucediera algo trágico y muy doloroso, caeré en una vorágine que ni las letras podrán sacarme, así soy, no lo puedo evitar. Y luego cuando logre emerger del dolor, el brillo crepuscular de la mentira literaria me ayudará a deshacerme de lo que resta de tristeza, disimularé, engañaré. Que sean las palabras las que jueguen, las que expliquen, las que sacudan y que digan: esto es lo que hay aquí dentro, mire usted, pase y vea, aquí mi niñez y adolescencia, aquí mis frustraciones; eso que resuena allá es el miedo; lo otro trasparente y delicado es simple sensibilidad; si pone atención en los tres puntos suspensivos que colocó en forma constante, entenderá que no me gustan los cierres contundentes; ¡ah! ¿aquello? fue un hombre abstracto.

    Escribir es saber aliarse con el tiempo y hacer del mismo una imagen en movimiento eterno...

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    Con eso que ya cualquiera escribe, se inspira, llena cuartillas de suspiros, de historias de amores no correspondidos; dicen no poder contener el impulso y la mano se les mueve sola, entonces, se tiran a narrar sus penas en hojas o en pantallas en blanco. 
    Al fin que es bien fácil.

    Sigan en lo suyo, valedores...


0 locos como ella comentando: