• La escribana contagiada...





    Me gusta trasladarme a lugares lejanos sólo con cerrar los ojos. Fue así como comenzó esta aventura de narrar historias, de inventar personas, de correlacionar situaciones. Fantasear me ha proporcionado grandes beneficios: fuga, análisis, catarsis, solución. Alguien me ha enseñando a darle fluidez, aplicar sazón, condimentar de manera adecuada cada uno de mis relatos. Acudir los jueves a leer, escribir y aprender, se convirtió en algo fundamental y adictivo. Parte de lo que soy está ahí, en mis letras, al mismo tiempo, mucho de ese trabajo me es desconocido, porque sin darme cuenta, lo que escribo se forma y toma caminos que en el nacimiento de la idea no estaban planeados. Un día descubrí que cada historia tiene vida propia y en algún momento –que desconozco–, deja de ser mía para tener su propia personalidad.
    Yo, la que escribe, sigue aprendiendo, principalmente continúa en la lectura, permanezco en el presente...


    Recuerdo del día: Preferiría no hacerlo, dice "Bartleby el escribiente", un cuento extraordinario de Herman Melville. Bartleby, un hombre tristemente ausente, repite una y otra vez: preferiría no hacerlo. De esa manera desata, en el lector, una sensación de que algo falta, de que ese hombre está atorado en otra realidad y por consiguiente atora a los demás. La triste existencia de Bartleby es dolorosa; nos arrastra por donde él camina, hacía un sendero de angustia, entonces sufrimos el desatino de ese hombre, experimentamos una estática desesperante. Al final del relato, agradecida, terminé diciendo, prefiero mil veces mi vida... Sí, así es, como se darán cuenta, Bartleby me contagió...




    Mafalda desde si misma...





1 locos como ella comentando:

  1. W dijo...

    Me acuerdo de "aquella que cargaba la tristeza" de hace muchos años...

    Nada que ver con esta valiente mujer que ha sabido sacar lo mejor de ella...

    Me enorgullece ser tu amiga y aprender de ti... aunque ya mis 3 neuronas no dan pie con bola :)

    Te dejo muchos besos