• Entre semejanzas, olores y sabores...





    Como diría Borges. “Siempre uno acaba por asemejarse a sus enemigos”. Siendo exacta, ella no es mi enemiga, sólo mi antagonista. Habla sin parar, por momentos es repetitiva. No sé si es protagonismo, pero siempre tiene que otorgar –aunque nadie se lo pida-, su punto de vista.

    -¡Que tráfico! -es la primera frase que ella lanza en la oficina, después de cruzar el umbral de la puerta de entrada. Sorbiendo a través de un popote el jugo de naranja, se dirige hacia su escritorio-. ¿Qué? ¿Para cuándo se decidirán a quitar esa cara de panteón? Los problemas se solucionan exterminando al culpable, y como eso no es posible, jajajá-. Entonces, enciende la computadora y se dedica a teclear.

    Canta toda la jornada de trabajo, por momentos en susurros y, cuando la ocasión lo amerita, a viva voz. Los mensajeros en su mayoría la conocen. El personal de intendencia le lleva siempre alguna golosina o latas de refresco.

    -Tendré que deshacerme de la evidencia que eres tú -le dejó caer de golpe un día a Roberto, señalándolo con el índice, cuando por casualidad él la sorprendió sacándose un moco con estilo singular: un pasador de pelo jalaba una mucosidad impresionante de una de sus fosas nasales, formándose un listón largo que incluso a ella, le sorprendió-. Mi reputación está en tus manos, Roberto. ¿Cuánto vale tu silencio? Jajajá.

    Ella y yo, somos las únicas mujeres en medio de dieciocho hombres, sin incluir al Jefe y al supervisor de distribución. Mientras ella es sonido, yo soy silencio. “Que linda blusa traes hoy Ateh. El color te sienta bien”, “Ese vestido hace lucir tu escote ¡padrísimo!”. Mi escaso guardarropa ya ha sido calificado por ella.

    Hemos coincidido en los sanitarios, “Eres Ateh ¿verdad?, lo sé por los zapatos” me dice desde al baño contiguo al que yo estoy, mientras fumo y deshecho. “¿Te enteraste que Roberto se negó a iniciar el diseño para la publicidad? Ahí me tienes a mí de idiota, la noche entera sin dormir, combinando movimiento, color, iluminación, textura. Bueno, la cosa es que ya tenía casi completo el proyecto y que se me jode la computadora, entonces, que le llamo a …” Salí casi corriendo con ella detrás y por supuesto, sin dejar de narrarme su aventura. “Ateh, Mmmm, ¿Y ese nombre, de dónde se lo inventaron tus padres, tú…?”

    -Sabes, Ateh, me fascina el olor a mujer que percibo todos los días, aquí, en el despacho -me confesó en una ocasión Roberto. También intentó explicarme que, aunque éramos dos mujeres en medio de tanto hombre, nuestro “humor” predominaba en el ambiente. Con conceptos desconocidos para mí, concluyó que lográbamos -ella y yo-, cierto equilibrio en esa oficina. Que ella inducía reacciones equivalentes a subirse a la montaña rusa pero yo me encargaba de estabilizar el momento, sin dejarlos caer en picada.

    -Mira, Ateh, Leticia, es como llevarte a la boca un trozo de ternera, el sabor se impregna de golpe, lo masticas y casi al instante se deshace y, antes que eso suceda, tú, como un Merlot Trentino Italiano, intenso, agradablemente herbáceo, seco, un poco tánico y con cierta complejidad, tomas el mando; y de esa forma nos adormecen entre burbujas fermentadas.

    -Jajajá, no manches Ateh, en pocas palabras los ponemos bien pedos con nuestra presencia -concluyó categórica Leticia cuando se lo conté. Yo había definido algo semejante, pero se lo achaqué a nuestros perfumes.

    Al final, las dos nos burlamos de nuestro compañero de trabajo y además, desde ese día, aprovechamos nuestra ventaja.
    Que parecidas somos, ¿verdad?


    FIRMA: Un ser de este mundo






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15 locos como ella comentando:

  1. incitatüs dijo...

    No manches Ateh, el el "humor" que enborracha con las precencias entre escritorios y computadiras lo que determina que no eres tan disímil a la Contraparte.

    Mmmm... Sí, es ese "humor" en el aire de oficia el que enamora a las enemigas...

    Saludos y Puntos suspensivos...

    (no me perdono el haber abandonado tanto tiempo la casa...)

  2. W dijo...

    Mi Mafis...

    Sí, seremos diferentes....

    Pero nuestros "perfumes" de mujer nos hacen cómplices y finalmente nos acabamos pareciendo de alguna manera...

    :)

    Espero que estés bien mi querida amiga.... te dejo muchos muchos besos...

  3. Kix dijo...

    Ay mi Mafis, ¿a qué hora viniste aquí a espiarnos en la oficina?

    Te mando un abrazote mi hermosa Mafaldis, ¿cómo te sientes?

  4. MauVenom dijo...

    Es la primera vez que leo que Ateh se convierte en ser humano

    un día casi sucede cuando el concierto de Gabriel

    pero ahora sí bajó a la tierra

    no me gusta ir a trabajar con ella... la prefiero flotando en la calle.

  5. Te digo que me gusta seguir tu huella. No sè a que te dedicas, pero decididamente eres buena contando...me gusta y mucho. Saludos desde una ciudad a èstas horas aùn muy calurosa.

  6. incitatüs dijo...

    Chale!
    Creo que estaba borracho en mi otro comentario.
    Ni yo entendí lo que dije.
    Perdón, dejémoslo en Puntos Suspensivos...

  7. Sonia. dijo...

    Trabajar en un lugar rodeada de caballeros son de esas cosas o que aprovechas o te dejas comen viva.. que dificil decicion cuando uno es mas bien pacifista, no? y encima achacale la presencia de una del genero que mas que ayudar complica la estancia de que si eres complice o rival... que lata!.

    Saludos!!!

  8. Canalla dijo...

    Coincido con Mau: revelaste una Ateh mucho más cercana al mundanal ruido. Me hiciste pensar en qué dirán de mí ahora que casi siempre trabajo con más mujeres que varones. Eso sí: recibo cuando menos cinco halagos al día por la loción, y uno que otro acoso ocasional... ¿seré el ternero o seré el Merlot...? Saludos.

  9. marichuy dijo...

    Mafis

    Me encantó; no sabes cuánto me identifiqué con esta historia. Casi es la proporción que hay en mi oficina, dominada por un montón de ingenieros machos y misóginos .

    Yo, a diferencia de Canalla, no dudo: soy o aspiro a serlo, como el Merlot... será porque es mi bebida favorita, je.

    Un abrazo

  10. Exenio dijo...

    Las cosas de la oficina son parecidas a las del matrimonio: uno escoje a la pareja, pero no a su familia; en el caso: el empleador le escoje a uno, pero uno no escoje ni a su jefe ni a sus compañero@s de trabajo.



    P.S.- Ah!! eso de los humores (en el caso de quienes percibimos los de las damas), a veces dan por hecho un día de extenuante jornada.

    :-D

  11. e. r. dijo...

    Hola, mafalda
    ahora está ateh un poco menos metafísica.
    me imagino que la narradora es quien ha utilizado las tretas nombradas más de una vez.
    lindo relato.
    saludos

  12. Mafalda dijo...


    ...

    Incitatus:

    Mmmm. Jejeje. Buenos días. Oye guapo, este, mmmm, no entendí nada. Jajajá.
    No te pierdas tanto tiempo.

    W:

    Cada una tan diferentes y tan similares al mismo tiempo. Te mando saluditos mi amiga. Ya estoy mejor, gracias.

    Kix:

    Jejeje, me lo contó un pajarito. Recibo el abrazo. Ya estoy más tranquila mija, mil gracias.

    Mau:

    De vez en cuando hay que pisar el asfalto, no es bueno andar fantaseando de manera constante. El vuelo me ayuda a caminar mejor a través de la realidad.

    Mariposasalvuelo:

    Soy bien cuentera, pero no lo sé hacer bien. Tengo muchos errores, ando en el aprendizaje, y tal vez algún día lo logre. De todas formas agradezco que te gusten mis locuras. Aquí te espero. Ya fui de metiche a tu cueva. Me daré mis vueltas de vez en vez.

    Incitatus:

    Te digo, lo malo es que no invitas.
    Besos volaooossss guapo…

    Sonia:

    Creo que a Ateh no le gustan las rivalidades, y menos con las de su mismo género. Es más bien una observadora.

    Canalla:
    Mmm, ya tengo curiosidad de oler al hombre que hay en ti, jejeje. Digo, para saber si tienes la capacidad de permanecer…

    Marichuy:

    No te conozco en persona. Creo conocerte algo (no mucho) por tus letras. Eres delicada, dedicada, de ideas firmes, autocrítica, sensible, inteligente, perseverante, inquieta, no crees que eres valiosa y eso te motiva a perfeccionarte y aceptar críticas. Tú, como pocas personas, eres un Merlot y también logras ser una ternera cuando el capricho es necesario.

    Exenio:

    Me gusta que un hombre perciba el humor femenino, me resulta sensual, jejeje. A los compañeros de trabajo o los toleramos o se nos pudre el hepatocito jejeje.

    e.r:

    Aschhhh, pues sí, en ocasiones jejeje. A los caballeros les gusta dejarse mecer es humores…

    Mafalda.

  13. Ahhh, las mujeres!!... Ciertamente, con tan solo su presencia son capaces de crear el mejor de los ambientes...

    Y si, también es cierto... Siempre se burlan de nosotros y aprovechan su ventaja!!! (Jajaja...)

    Ahhh, niñas, niñas...

    Un abrazo, querida amiga...

  14. Fernando dijo...

    A mí me ha gustado la idea de tener a Ateh a pie de calle, viéndola pasar por la oficina.
    ¿Quién no querría verla en persona? Puliendo las palabras de su antagonista, la conocemos un poco mejor. Más cerca.
    Y su risa.

    Abrazos.

  15. LUMPENPO dijo...

    Vengo de tu otro blog, que sería como decir de tu otro tú. Por los comentarios que he visto y, sin conocerte más, me parece que coincido. Leo dos estilos, uno más diríamos sesudo y otro simple y cotidiano, me quedo con el último. Cuando quise leer a Ponce en ese ladrillo de novela que se llama, perdón...se me olvido el nombre (...Intervención), nunca fuí más allá de las primeras páginas, hay un personaje que todo lo pasa por la reflexión "filosófica" y convierte la novela en un pesado enredijo de frases, no así la "Insoportable Levedad del Ser" que alcanza una filosofía que llega, llega, el narrador omnipresente, entrometido se desdibuja en uno mismo y la reflexión se queda como piel. Más allá de la anécdota de oficina, me parece un sabroso cuento, muy desde una perspectiva de féminas (no de género), miradas de pies a cabeza, comentarios punzantes, rivalidad, etc., con un lenguaje sutil que delinea perfectamente la intención. Mejor que el del mail y los consejos para los escribidores jóvenes. Igual me interesa tu opinión sobre mis textos. Ha sido un placer encontrarte.