• Destruir y construir...

    Foto cargada por De La Luz.
    El viento susurró por entre los bordes de la ventana. Durante las dos horas de taller tuve como fondo musical a la fuente, desgranando a borbotones el agua. Hay pocos muebles en el aula, eso contribuye a elevar los ruidos provenientes de la calle. Participé con una narración (la del colibrí y la chica de las hojas) y abastecí el cenicero con dos colillas de cigarro.


    De a poco se va revelando con sencillez la prosa. Mi pluma mejora lenta. No importa, no hay prisa. Dicen los maestros Roald y Guillermo lo siguiente: Cualidades que se deben poseer o tratar de adquirir si se desea ser escritor de ficción.

    1. Tener una imaginación viva.

    2. Capacidad de escribir bien. Esto significa que: se debe ser capaz de hacer que una escena cobre vida en la mente del lector. No todo el mundo posee esta habilidad. Es un don que sencillamente se tiene o no se tiene.

    3. Tener resistencia. Dicho de otro modo, debe uno ser capaz de seguir con lo que hace sin darse jamás por vencido; hora tras hora, día tras día, semana tras semana, mes tras mes.

    4. Se tiene que ser un perfeccionista. Eso quiere decir que uno nunca debe darse por satisfecho con lo que ha escrito, hasta que lo haya reescrito una y otra vez, haciéndolo tan bien como le sea posible.

    5. Poseer autodisciplina. Ya que no se tiene horario fijo, no se checa tarjeta. La escritura es un trabajo solitario, y nadie nos recriminará si le damos duro a la vagancia.

    6. Es de gran ayuda tener mucho sentido del humor. Esto no es esencial cuando se escribe para adultos, pero es de vital importancia cuando se escribe para niños.

    7. Tener cierto grado de humildad. El escritor que piense que su obra es maravillosa lo pasará mal.
      Regresé al departamento caminando. Por fin mi sombra logró acoplarse a mi perfil y ser compañera, en lugar de arrastrarse frente a mí. Descubrí al colibrí en el balcón, su pico jugueteaba con otra hoja de abedul. Sobre la misma se veía una h pintada con tiza azul. Intenté acercarme al ave pero, ágil, me esquivó y, volando hasta mi cama, dejó caer la letra; luego se escondió veloz en el librero. Por intervalos se asomaba entre los libros, me espiaba.


      En la casa pintada no había luz. “Ella no está”, pensé. Me serví café. El colibrí se acercó a la azucarera dando probaditas intermitentes. “¿Tienes nombre?”, le dije al glotón mirándolo desde mi silla. Por un instante creí que había comprendido mi pregunta porque ladeó la cabecilla hacia la izquierda y permaneció quieto, después continuó comiendo azúcar.

      Acomodé el ordenador sobre el escritorio para trabajar, entonces, fue y se colocó cerca del calor que despedía la computadora, se comprimió hasta convertirse en una bolita de masa con plumas, escondiendo el pico en su pecho colorado y se durmió.
      Escapó de mis labios una sonrisa. Tenía meses que cualquier situación, persona, o animal, no me provocaban curiosidad o ternura.
      Me dediqué a teclear …
      Antes de meterme a la cama fui al balcón, el colibrí seguía dormido. La casa pintada estaba aún a oscuras pero ella había llegado. La vi que buscaba a… ¡Emilio!, ¡sí!, lo llamaré igual que yo. Aquí le construiré otra morada para pernoctar.








      FIRMA: Un ser de este mundo.










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10 locos como ella comentando:

  1. marichuy dijo...

    "Tener resistencia. Dicho de otro modo, debe uno ser capaz de seguir con lo que hace sin darse jamás por vencido; hora tras hora, día tras día, semana tras semana, mes tras mes"

    Mafalda

    Todos esos mínimos requisitos me parecen inalcanzables; pero quizá éste es el que me lo parece aún más.

    Me gusta este colibrí; es un ser tan especial, como si se hubiese mimetizado con la narradora. A veces me da la idea de ser una prolongación de ella.

    Saludos

    PS es estupendo ver en nuestra sombra una compañía, en lugar de un mero lastre.

  2. MauVenom dijo...

    WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOW

    WOW!!!

    Escritora!, es usted siempre una delicia!... el otro día le contaba a alguien que no es de este mundo bloggero que cuando publicas hasta nervioso me pongo

    me emociona tanto

    hay días como hoy que me dejas el corazón hinchado y lleno de un mundo que sí me gusta!

    soy su fan, escritora

    el pequeño Cornelio se llama Emilio en la casa del vecino... y ya son amigos.

    Me llevo esto para el día de hoy.

    Besos Mafalda.

  3. e. r. dijo...

    Lleno de ternura lo que escribís, Mafalda. Es un placer leerte. Saludos

  4. Kix dijo...

    Mi Mafis preciosa, clarito me imaginé al colibrí sin nombre hecho bolita junto a la compu. Un abrazote!

  5. W dijo...

    Me gusta leerte así.... entusiasmada, creativa y con ese ánimo de lucha....

    Te dejo muchos besos amiga

  6. .... dijo...

    deberias regresar un dia a ver si alguno te espera..

  7. pez dijo...

    Détruire et Construire

    me queda la duda de por qué si quieres escribir necesitas el aval de los del taller de redacción

    digo, este no es tu modus vivendi

    bueno, je descends des films, ese es mi hobbie, este es el tuyo

    saludetes , mi mafis preciosa

  8. Mafalda dijo...



    Marichuy:

    Pero si tú escribes a diario. ¡Na! No inventes. Tienes pluma y agallas.
    Y el Cornelio tiene mucho de mí, jejeje. Eso de arrastrar la sombra está cañón, ¿verdad?

    Mau:

    ¡Auchhh!
    ¡Chanclas! Es muy comprometedor lo que me dices. Nel. Me falta muchísimo para eso.
    Y pues el colibrí es en esta historia una personalidad diferente a otra que estoy escribiendo. Pero bueno, eso es otro cuento…

    e.r:

    ¡Ah! Nel. Nada de tierno y meloso. Al rato de Mafalda corazón no me bajarán Jajajá. No te creas, gracias por tu visita escritor.

    Kix:

    Mi Kix, me emociona que puedas ver a mi pajarito jejeje. ¡Auchhh! Cuándo se me quitará lo alburera jajajá. Que bueno que logras ver mis imágenes.

    W:

    Un abrazete mi amigocha bronceada.

    …:

    No lo creo, lo que está trazado con anticipación, aparecerá. Gracias por la visita.

    Pez:

    Un honor tu visita.
    Mmmm, se ve chido en francés.
    No es un taller de redacción, es un taller de cuento y microficción. Y efectivamente, no será mi modus vivendi; lo que no conoces de mi es que soy bien necia, y que si estoy allí es por dos cosas:
    1. Para aprender.
    2. Para disfrutar y salirme de la rutina.

    Saludos a todos.
    Mafalda

  9. Fernando dijo...

    Vaya siete puntos, terribles y necesarios.
    Las escenas de esta Casa de Ateh cobran vida en la mente de los lectores, te lo puedo asegurar. Y una fuerte dosis de ternura con el que mira la Casa, con el que se hace una bolita...
    Hermoso, hermoso.
    Un abrazo.

  10. Parece que quiero hacer un blog también. Te quedó chido el tuyo. Veremos.