• LA VERDAD






    Hay corazones que no reposan, en el diario palpitar expulsan dolores; tarde o temprano bloquean el ritmo que les abrió camino a la vida. Marieta Viruta, menuda, imperceptible; todas las mañanas al despertar se persigna y reza una oración.  Su arreglo personal es sobrio.  Antes de salir, prepara un desayuno para su hija Teresa de 17 años; le besa su mejilla y sale a la calle. Bendice a sus vecinos. Da gracias a Dios por un nuevo día y se dirige a la oficina.

    Marieta archiva diariamente cerros interminables de facturas: por fechas, artículos de compra, precios y proveedores. Ese día está preocupada y presurosa. Acudirá a la reunión del pastoral social de la parroquia San Antonio de Padua para impartir doctrinas y realizar recogimientos a varios niños y feligreses. Está trabajando en la preparación para el retiro espiritual del día siguiente. "Me preocupa ese chico" se repite constantemente, "necesito que escuche a Dios."

    -¡Marieta! -más que un llamado es un reclamo al que acude presurosa. El Licenciado Mascote está sentado en su escritorio con el ceño fruncido -. ¿Qué es esta chingadera de café que me preparaste?
    - Perdón, licenciado, lo preparé como habitualmente le gusta a usted, una cucharada de azúcar y dos de ca...
    - No pregunté cómo lo hiciste,  ¡idiota!, lo que digo es que sabe a mierda.
    - En un momento le preparo otro -Marieta sale de la oficina. "Es mi cruz señor", repite varias veces. Marieta prepara una nueva taza de café y la coloca frente del licenciado.
    - De todos modos ya me iba -se pone de pie y sale con pasos fuertes de la oficina. "Ampáralo señor, ten piedad de él", reza Marieta.

    Es el día del retiro espiritual, Marieta da la bienvenida a los adolescentes que se anotaron. Impaciente, espera la llegada de Ricardo quien había acudido a la parroquia San Antonio de Padua siete meses atrás, en ese tiempo a Marieta le impresionó la mirada ausente del joven. El Padre Castañas -como era costumbre cuando llegaban muchachos nuevos a la parroquia- lo acogió con fraternidad. Ricardo después buscó a Marieta en su casa, platicaron de la escuela, de las materias que se le dificultaban. Ella, por supuesto,  utilizó la influencia de su aparente felicidad condicionada por sus creencias, para que Ricardo accediera a acudir a la parroquia y formar parte de las juventudes eclesiásticas organizadas por el Padre Castañas. "Se ha logrado un milagro", repetía Marieta semanas después cuando vio de lejos a Ricardo, jugando Fútbol con un grupo de jóvenes del pastoral juvenil y con el Padre Castañas. Ricardo le contaba a Marieta y a Castañas acerca de su padre y de los golpes constantes a los que era acreedor; terminaba siempre llorando. Marieta lo consolaba; "el castigo divino llegará, ya lo verás", le aseguraba. Ricardo la veía no completamente convencido. Pero aún así, decidió acudir a las reuniones del padre Castañas. Tenía tres semanas que Marieta observaba a Ricardo de nuevo ausente, más huraño que de costumbre. El foco rojo de alerta se encendió cuando lo escuchó decir: "Me la pagarás cabrón." Intentó platicar con él; lo único que logró fue la promesa de que acudiría al retiro espiritual.

    Marieta esperó, sin resultado, la llegada de Ricardo; cerró la puerta y se dirigió a las aulas de la parroquia para iniciar las actividades del retiro. A lo lejos estaban las catequistas reunidas en los árboles del jardín parroquial; Marieta se acercó y las notó inquietas y preocupadas.  Le explicaron, presurosas, que el padre Castañas aún no llegaba y que ellas,  al intentar localizarlo, llamarón a la casa parroquial y les contestó Abel -el que prepara los alimentos del padre- quien estaba histérico, no les dio detalles pero tenían que acudir de inmediato a la casa de descanso del padre.

    En la casa parroquial, los colores del bien y del mal que Marieta conocía, la traicionaron.  Satán le escupió la cara y, de golpe, comprendió la verdad: que los carneros no eran del color de los tigres. El Padre Castañas, en su cama y desnudo, yacía amarrado de pies y manos, con traumatismos en todo el cuerpo y con algo a punto de atragantarlo metido en la boca, era su propio pene, mutilado.
    En la habitación contigua, Ricardo colgaba de una cuerda por el cuello.  Un papel sobresalía de la bolsa de su pantalón:

    "Acudo por ayuda y sólo recibo de este hijo de puta su verga de mierda.
    ¡NO SE LO HARÁS A OTRO, PADRECITO CABRÓN!"
    Ricardo.

    Una semana después Marieta acude a trabajar a la oficina.
    - ¡Marieta! con una chingada, tienes mucho que archivar, no te retirarás hasta terminar, me importa madres que duermas aquí.

    "Padre nuestro que estas en los cielos..."






    FIRMA: Un ser de este mundo. (DOM)


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12 locos como ella comentando:

  1. Mati dijo...

    Hola Mafalda,

    Me faltan varios post; pero poco a poco me actualizo, va qué va??

    Saluditos pa'l fin de semana, Chhaaaaoooo!!

    =D

  2. Aminasa dijo...

    Lo que pudre e indigna es la atroz manera en que se oculta toda esta corrupcion, el alma se transtorna.
    No dire mas.
    Me gusto tu cuento, crudo, pero dolorosamente real.

  3. Hasta el final aclaras. Pensé: ¡pero que rapidez para hacer un cuento en cuestión de horas!
    Saludos

  4. Mixtli dijo...

    MAfalda, hoy has hecho de nueva cuenta uso de tus mejores letras con el tono justo de protesta... Será por eso que has escrito, por Maciel, por tantas y decepcionandtes cuestiones de la Iglesia Católica que yo, aunque siendo creyente no he llevado nunca a mi hijo?
    Me dejas pensando, y prefiero mantenerlo en casa y fomentarle un respeto más allá de las oraciones a ese ente universal... que atiborrarle la cabeza de ideas huecas...
    Un abrazo Mafalda!

  5. Solo diré: Muy buen post, excelente escrito, indiscutiblemente.

    Saludos Mafalda, excelente semana.

  6. Kix dijo...

    "Marieta utilizó la influencia de su supuesta felicidad condicionada por sus creencias"... Bravo! Eso es exactamente lo que pasa con los fanáticos religiosos.

    Entiendo que a mucha gente le hace falta creer en algo, pero creo que es mucho más eficaz creer en tu misma fuerza para poder sair adelante y no sufrir ese tipo de decepciones como las que sufrió Ricardo, que -dicho sea de paso-, me alegra la venganza que tomó! Lástima que fue ficticio...

    Un abrazo Mafalda!

  7. Mugrali dijo...

    Yo no sé cual es la terrible noticia pero que les sea leve.

  8. neliza dijo...

    que fuerte pero mu interesante y el pan nuestro de cada dia, por que la vida esta llena de tanta porqueria, dañar a niños inocentes.

  9. W dijo...

    Wow...... y 3 veces wow....... que buen cuento mi Mafaldiux...... muy ad-hoc en estos días.......

    Sabes..... lo más increíble..... vivo rodeada de “personajes” que apoyan a la Legión...... y lo siguen defendiendo......... con todas las evidencias enfrente...... ¿Lo puedes creer?.......... veo todo esto, los oigo y sólo me dan ganas de vomitar......

  10. minotauro dijo...

    ni hablar..
    tu sabes que es un tema que siempre me enchila.
    muy bueno tu cuento, cada dia escribes mejor.

  11. Aminasa dijo...

    Debo decirlo, ya extraño tus letras.
    Ojala no te encuentres muy ocupada.
    Suerte

  12. Joel dijo...

    Oye, esta muy bueno.
    Una pregunta, de donde sacaste al Lic. Mascote???

    Joel Mascote
    joel_mascote@hotmail.com