• Días y flores...


    Subida a Flickr por raisinsawdsut

    Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, lunes, martes…
    ¡Hola! ¿En algún momento te has detenido a pensar qué día de la semana es el mejor para vivir?
    Mis peces odian el lunes, incluso se esconden en la proa del barquito hundido de su pecera y contienen la respiración para que no los detecte. Mi instinto de responsabilidad me impone esperar a que salgan para alimentarlos; he llegado tarde al trabajo por esa tonta aberración de mis peces por los días lunes.
    Cornelio, un colibrí lisiado y rehabilitado en mi casa, de pronto decidió que el mejor día para esconderse de mí era el martes. Así es que llego de trabajar; en su pequeño plato coloco agua con azúcar; me siento en el sillón del estudio con un libro, una soda fría; y fumo un tabaco aromático. El martes se convirtió en espera. Cornelio aparece al día siguiente, pero me gusta esperarlo el martes. (Esto lo pintaré de verde, como el amor).
    Creo haberles contado que coloqué las ventanas de mi casa en dirección hacia el sur. En caso de que no haya especificado la orientación, aquí la pongo. Ventanas miran hacia el sur. (Esto lo pintaré de rojo). El levante del sol inicia del lado izquierdo tomando de referencia las ventanas. Entonces con recorrido lento y en semicírculo, el lado derecho de las ventanas recibe el atardecer. Las margaritas del jardín florecen todo el año. Me gusta mirarlas desde las ventanas. Los miércoles es el día de la duda; entonces voy y corto un ramo de margaritas para deshojar. Les pregunto acerca del mejor día para vivir e inicio la lluvia de respuestas traducidas en pétalos…lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, lunes…
    Los jueves decido no ser responsable, no esperar, no dudar. El peso inexplicable de la inactividad, no me deja erguir el cuello. Termino el día con el cuello torturado por la tortícolis.
    Un miércoles de duda pregunté acerca del morir. Nada relacionado con la forma y la experiencia. Mi pregunta se baso en el día. Quería averiguar si hay un día adecuado para morir. Cornelio y los peces decidieron por su lado que ni el lunes ni el martes resultaban adecuados; que los miércoles tenían su encanto de lluvia floral y dudas; que los jueves patéticos no tenían valor si terminaban matando al individuo. Tanto los peces, Cornelio y las margaritas (que no tienen ni un palmo de duda) llegaron a la conclusión de que el mejor día para morir es el viernes. Ya que de esa manera acuden al velorio la mayoría de los conocidos, y también al sepelio. Pueden entonces el lunes laborar sin desvelo o cansancio moral que les aflija.
    Ahora sucede que los viernes los peces desayunan contentos y temprano, no dejan de menear aleta todo el día. Cornelio ejercita el ala izquierda planeando una y otra vez por toda la sala y en el jardín. Y yo salgo a caminar, o a comprar libros, o a conciertos, o al cine, o a…retar al azar…

    ¿Ustedes que hacen los sábados y los domingos? Digo, para ir a visitarlos. (Esto lo pintaré de naranja).


    FIRMA: Un ser de este mundo.







    _____________________________________

14 locos como ella comentando:

  1. MauVenom dijo...

    Mis peces en cambio adoran los lunes porque desayunan temprano. Mis gatos y mis perros prefieren el sábado porque estamos todo el día juntos y les toca cena especial. Yo tengo aprecio por los miércoles porque hago ejercicio horas sin ir contrareloj. Las flores no las corto y viven en el jardín por lo que les gusta toda la semana mientras no haga frío.

    Los sábados y domingos trabajo un poco pero termino temprano y será un placer tan distinguida visita.

    Todo esto lo pintaré de rojo y amarillo porque son colores vivos. Lo pintaré así por ti que me alegras con tus letras.

  2. Canalla dijo...

    De lunes a viernes me gano la vida, nunca estoy en casa y escribo poco.
    Sábado y domingo los dedico casi siempre a escribir e ignoro el Internet.
    Cualquier día es bueno para el amor y los amigos pero ya no alimento animales ni riego plantas hace años.
    Deseo morir la madrugada de un sábado sin resultar inoportuno.
    Saludos.

  3. MauVenom dijo...

    Gracias por escuchar mi petición de poner un gadget de seguidores. Ahora soy su fan frente al mundo.

    8)

  4. Jolie: dijo...

    ... hijole! a veces no tomo en cuenta que dia, hay horas y momentos... pero dias.. que despiste

    yo creo que cada quien dopta un dia segun convenga (hasta los recaudadores de impuestos) pero en si supongo... no lo se de cierto (porque yo soy medio pesimista) que hay que vivir cada dia como si fuera el ultimo, aun cuando llegue el martes negro

    (para algunas seria lindo que les llegara un negro cualquier dia) ay mafis ando simple.. jajaja

    buen dia!!

  5. ALDERGUT dijo...

    Que buena pregunta... nunca se me había ocurrido qué día me gustaría para morir... o para amar o para soñar... ;)
    Pues generalmente los fines de semana vamos a correr con amigos de montañismo, y tmb me compaña Thais, una perrita French, hermosa y aguantadora la condenada...
    Generalmente tmb me desconecto de la red y vamos con la familia a comidas, celebraciones, paseos, disfrutar un poco de tiempo con ellos ya que no los veo tan seguido como quisiera...
    Y por supuesto, ahora trato de aguantarles el paso a ustedes entre semana y ten por seguro que serás bienvenida cuando gustes a ese sitio de Aldergut.
    RECIBE UN ABRAZO DE AÑO NUEVO Y LAS MEJORES BENDICIONES PARA VOS Y LOS SUYOS EN ESTE 2009!!
    Tschüss

  6. AndreaLP dijo...

    Mafis, te deseo un muy feliz año!

    Debo decirte que tengo especial predilección por los sábados. Es mi día favorito de la semana porque me pertenece por completo y no lo tengo que compartir con nadie. El día que más odio es el lunes, soy como Garfield porque hasta me pongo de malas desde el domingo en la noche, jaja.

    Un abrazo.

  7. marichuy dijo...

    Maafalda

    No tengo peces, ni perico ni nada. En el depa se me hace feo que vivan sin ver un jardín. Pero la french poodle de mi familia, adora los domingos... día en que me ve, jaja. En serio, se vuelva loca de felicidad y mueve la cola con singular alegría. Y yo, adoro los viernes y los sábados. Pero estoy abierta a que la fortuna me sorprenda cualquier día de la semana; excepto los lunes, que no me gustan mucho.

    Mi ventana, desde donde escribo esto, mira hacia el oriente y la ventana de mi cuarto mira hacia el occidente. Como verás me muevo entre levante y el ocaso.

    Saludos de viernes

  8. Un día para morir??... Es una pregunta filosófica... Pero si debiera escoger, quizá sería el Viernes... En mi caso, porque durante muchísimo tiempo los Viernes por la noche eran dedicados a mi soledad...

    Prefiero pensar en los días para vivir... Un sábado, un domingo... Cada día de la semana tiene su encanto, aunque me gustan un poquito más los Miércoles... No estoy seguro del por qué...

    No me quedó claro lo de las ventanas... Si dan hacia el sur, y el levante del sol inicia del lado izquierdo, cómo pueden recibir el atardecer de ese mismo lado??...

    Un abrazo, mi querida amiga...

    (Por cierto, los sábados trabajo medio día... Y los domingos, me toca bañar al perro!!!...)

  9. angeek dijo...

    "Ser flor es ser un poco de colores con brisa; la vida de una flor cabe en una sonrisa.
    Las orquídeas penumbras mueren de una mirada mal puesta de los hombrs que no saben ver nada.
    En los nidos de orquídeas la noche pone un huevo y al otro día nace color de color nuevo..."
    Carlos Pellicer

    Saludos Maf

  10. incitatüs dijo...

    Lunes, martes, miércoles...

    Yo no sé distinguir la diferencia.
    Gran error mio. Mi auto ya no circula un día de esos.
    El Betoveléz, mi pez Beta, murió el año pasado, él sabía perfectamente que día era. Creo que los lunes nadaba hacía arriba y se escondía entre las ramas del árbolito de plástico de su pequeña pecera. O era los martes?, no sé, él era quien sabía de esas cosas.
    Creo que no le gustaban los sábados o domingos, uno de esos días se puso blanco y nadó bocarriba.
    A Lucas, mi dobérman, también le gustan los lunes. Ésto lo sé porque es el día que llego a casa después de tres días de estar fuera. Le da mucho gusto verme, hasta se come toda la comida que le llevo.
    No sé que día me gustaría morir.
    Pero sí sé que no sería un viernes.
    Ese es el día dedicado a Soledad, ni modo que la deje en ídem.

    ...

  11. mafalda dijo...

    ...


    MauVenom:
    Mmm, interesante. No cortas las flores, pero imagino que NO las observas ¿verdad?, ¿o sí?
    Gatos y perros juntos además de peces; ¡Vaya cosa! Buen nivel de responsabilidad.
    Me sienta bien el amarillo.
    Que bien que mis letras te alegren. Generalmente me caracterizo por ser un poco o un mucho melancólica.
    Besillo para ti.

    Canalla:
    Dices que cualquier día es bueno para el amor y los amigos, pero resulta que de lunes a viernes no estás en casa, los sábados y domingos escribes y no entras a internet. ¿Será que un martes cualquiera, caminemos por la misma acera y nuestras mutuas y míseras rutinas se encuentren? Yo creo que sí, si se han encontrado, aunque aún no se han detectado.
    La muerte es inoportuna, no tú.

    MauVenom:
    De nada.
    : )

    Jolie:
    Jajaja… malora.
    Los días de la semana los traigo enganchados. Miércoles, viernes, domingo…son de trabajo nocturno, y aunque no quiera tienen esa marca. Vivir cada día, ¿dices?, jejeje, eso es lo que decimos hacer. Y luego dices que al máximo…Mmm, ta’ cañón. Lo único que tengo claro es que cuando la muerte, forma parte de tus cotidianidades, intentas que no te encuentre inactiva.

    Aldergut:
    ¡Bien por no pensar aún en eso! Para amar y soñar …todos los días son buenos, y más si tienes con quién.
    Gracias por los deseos. Un abrazo fuerte.

    AndreaLP:
    El lunes es pesado para muchos; así como lo son muchos inicios (no todos por supuesto).
    Entonces te caigo un sábado para chupar con todo y amigochas…jejejeje
    Gracias mi Andy.

    Marichuy:
    Como que mi semana es un poco torcida. Mira, para mí el miércoles es equivalente al lunes, y el lunes y martes es equivalente a un fin de semana. Aunque también tengo un fin de semana parecido al tuyo, pero interrumpido en dos momentos: el sábado empieza para mí después de las 13:00 hrs pm, ya que si la guardia del viernes fue pesada, duermo unas horas. El domingo estoy con la familia y por la noche a trabajar.
    Yo si prefiero el viernes para recibir a la dama de negro.
    Espero que hayas disfrutado tu fin de semana.

    Diego:
    ¡Pero si tú no estás solo! Ahora tienes amor, amada, amante…¡Chale! Me salió la canción de Roberto Carlos jajajajá. La poesía está llena de interrelaciones entre el amor y el conocimiento de la muerte. Te dejo este poema de O.Paz, espero te guste.
    CARTA DE CREENCIA
    CANTANTA
    1
    Entre la noche y el día
    hay un territorio indeciso.
    No es luz ni sombra:
    es tiempo.
    Hora, pausa precaria,
    página que se obscurece,
    página en la que escribo,
    despacio, estas palabras.
    La tarde
    es una brasa que se consume.
    El día gira y se deshoja.
    Lima los confines de las cosas
    un río obscuro.
    Terco y suave
    las arrastra, no sé adónde.
    La realidad se aleja.
    Yo escribo:
    hablo conmigo
    —hablo contigo.

    Quisiera hablarte
    como hablan ahora,
    casi borrados por las sombras
    el arbolito y el aire;
    como el agua corriente,
    soliloquio sonámbulo;
    como el charco callado,
    reflector de instantáneos simulacros;
    como el fuego:
    lenguas de llama, baile de chispas,
    cuentos de humo.
    Hablarte
    con palabras visibles y palpables,
    con peso, sabor y olor
    como las cosas.
    Mientras lo digo
    las cosas, imperceptiblemente,
    se desprenden de sí mismas
    y se fugan hacia otras formas,
    hacia otros nombres.
    Me quedan
    estas palabras: con ellas te hablo.

    Las palabras son puentes.
    También son trampas, jaulas, pozos.
    Yo te hablo: tú no me oyes.
    No hablo contigo:
    hablo con una palabra,
    Esa palabra eres tú,
    esa palabra
    te lleva de ti misma a ti misma.
    La hicimos tú, yo, el destino.
    La mujer que eres
    es la mujer a la que hablo:
    estas palabras son tu espejo,
    eres tú misma y el eco de tu nombre.
    Yo también,
    al hablarte,
    me vuelvo un murmullo,
    aire y palabras, un soplo,
    un fantasma que nace de estas letras.

    Las palabras son puentes:
    la sombra de las colinas de Meknès
    sobre un campo de girasoles estáticos
    es un golfo violeta.
    Son las tres de la tarde,
    tienes nueve años y te has adormecido
    entre los brazos frescos de la rubia mimosa.
    Enamorado de la geometría
    un gavilán dibuja un círculo.
    Tiembla en el horizonte
    la mole cobriza de los cerros.
    Entre peñascos vertiginosos
    los cubos blancos de un poblado.
    Una columna de humo sube del llano
    y poco a poco se disipa, aire en el aire,
    como el canto del muecín
    que perfora el silencio, asciende y florece
    en otro silencio.
    Sol inmóvil,
    inmenso espacio de alas abiertas;
    sobre llanuras de reflejos
    la sed levanta alminares transparentes.
    Tú no estás dormida ni despierta:
    tú flotas en un tiempo sin horas.
    Un soplo apenas suscita
    remotos países de menta y manantiales.
    Déjate llevar por estas palabras
    hacia ti misma.
    2
    Las palabras son inciertas
    y dicen cosas inciertas.
    Pero digan esto o aquello,
    nos dicen.
    Amor es una palabra equívoca,
    como todas.
    No es palabra,
    dijo el Fundador:
    es visión,
    comienzo y corona
    de la escala de la contemplación
    —y el florentino:
    es un accidente
    —y el otro:
    no es la virtud
    pero nace de aquello que es la perfección
    —y los otros:
    una fiebre, una dolencia,
    un combate, un frenesí, un estupor,
    una quimera.
    El deseo lo inventa,
    lo avivan ayunos y laceraciones,
    los celos lo espolean,
    la costumbre lo mata.
    Un don,
    una condena.
    Furia, beatitud.
    Es un nudo: vida y muerte.
    Una llaga
    que es rosa de resurrección.
    Es una palabra:
    al decirla, nos dice.

    El amor comienza en el cuerpo
    ¿dónde termina?
    Si es fantasma,
    encarna en un cuerpo;
    si es cuerpo,
    al tocarlo se disipa.
    Fatal espejo:
    la imagen deseada se desvanece,
    tú te ahogas en tus propios reflejos.
    Festín de espectros.

    Aparición:
    el instante tiene cuerpo y ojos,
    me mira.
    Al fin la vida tiene cara y nombre.
    Amar:
    hacer de un alma un cuerpo,
    hacer de un cuerpo un alma,
    hacer un tú de una presencia.
    Amar:
    abrir la puerta prohibida,
    pasaje
    que nos lleva al otro lado del tiempo.
    Instante:
    reverso de la muerte,
    nuestra frágil eternidad.

    Amar es perderse en el tiempo,
    ser espejo entre espejos.
    Es idolatría:
    endiosar una criatura
    y a lo que es temporal llamar eterno.
    Todas las formas de carne
    son hijas del tiempo,
    simulacros.
    El tiempo es el mal,
    el instante
    es la caída;
    amar es despeñarse:
    caer interminablemente,
    nuestra pareja
    es nuestro abismo.
    El abrazo:
    jeroglífico de la destrucción.
    Lascivia: máscara de la muerte.

    Amar: una variación,
    apenas un momento
    en la historia de la célula primigenia
    y sus divisiones incontables.
    Eje
    de la rotación de las generaciones.

    Invención, transfiguración:
    la muchacha convertida en fuente,
    la cabellera en constelación,
    en isla la mujer dormida.
    La sangre:
    música en el ramaje de las venas;
    el tacto:
    luz en la noche de los cuerpos.

    Trasgresión
    de la fatalidad natural,
    bisagra
    que enlaza destino y libertad,
    pregunta
    grabada en la frente del deseo:
    ¿accidente o predestinación?

    Memoria, cicatriz:
    —¿de dónde fuimos arrancados?,
    memoria: sed de presencia,
    querencia
    de la mitad perdida.
    El Uno
    es el prisionero de sí mismo,
    es,
    solamente es,
    no tiene memoria,
    no tiene cicatriz:
    amar es dos,
    siempre dos,
    abrazo y pelea,
    dos es querer ser uno mismo
    y ser el otro, la otra;
    dos no reposa,
    no está completo nunca,
    gira
    en torno a su sombra,
    busca
    lo que perdimos al nacer;
    la cicatriz se abre:
    fuente de visiones;
    dos: arco sobre el vacío,
    puente de vértigos;
    dos:
    Espejo de las mutaciones.
    3
    Amor, isla sin horas,
    isla rodeada de tiempo,
    claridad
    sitiada de noche.
    Caer
    es regresar,
    caer es subir.
    Amar es tener ojos en las yemas,
    palpar el nudo en que se anudan
    quietud y movimiento.
    El arte de amar
    ¿es arte de morir?
    Amar
    es morir y revivir y remorir:
    es la vivacidad.
    Te quiero
    porque yo soy mortal
    y tú lo eres.
    El placer hiere,
    la herida florece.
    En el jardín de las caricias
    corté la flor de sangre
    para adornar tu pelo.
    La flor se volvió palabra.
    La palabra arde en mi memoria.

    Amor:
    reconciliación con el Gran todo
    y con los otros,
    los diminutos todos
    innumerables.
    Volver al día del comienzo.
    Al día de hoy.

    La tarde se ha ido a pique.
    Lámparas y reflectores
    perforan la noche.
    Yo escribo:
    hablo contigo:
    hablo conmigo.
    Con palabras de agua, llama, aire y tierra
    inventamos el jardín de las miradas.
    Miranda y Fernand se miran,
    interminablemente, en los ojos
    —hasta petrificarse.
    Una manera de morir
    como las otras.
    En la altura
    las constelaciones escriben siempre
    la misma palabra;
    nosotros,
    aquí abajo, escribimos
    nuestros nombres mortales.
    La pareja
    es pareja porque no tiene Edén.
    Somos los expulsados del Jardín,
    estamos condenados a inventarlo
    y cultivar sus flores delirantes,
    joyas vivas que cortamos
    para adornar un cuello.
    Estamos condenados
    a dejar el Jardín:
    delante de nosotros
    está el mundo.
    Coda
    Tal vez amar es aprender
    a caminar por este mundo.
    Aprender a quedarnos quietos
    como el tilo y la encina de la fábula.
    Aprender a mirar.
    Tu mirada es sembradora.
    Plantó un árbol.
    Yo hablo
    porque tú meces los follajes.


    AngeeK:

    Me gusta mirar las flores. Por momentos siento que soy parte de ellas. Mi flor favorita es el alcatraz. Una flor sin olor, pero con presencia. Siempre que mires un alcatraz mi amiga, imagina a Mafalda… entonces ¡Sonríe!
    El hombre que sepa mirar más allá de la flor encontrará a la mujer. Porque el alcatraz no es bello por ser alcatraz, sino porque dentro del alcatraz hay una flor. (Como la canción de Aute)
    Saludos mi Dama

    Incitatus:
    Mi solitario amigo de Soledad y besado por nadie. Le invito a ejercitar el humor corrosivo.
    Jugar con Lucas a las escondidas encontrándose. Beberse el remedio de la ansiedad, el cual consiste en buscar las llaves antes de que se pierdan. Y que la muerte lo encuentre deseando a una mujer…chance y la asusta.
    Un beso……….


    Mafalda

  12. Arian dijo...

    Bueno, si me preguntas, los sábados por la madrugada leo... el silencio es mi mejor compañía, solo interrumpida ocasinalmente por los ruiditos de mi conejo... Los domingos, me lleno de hijo, soy tada de él y nos cumplimos hasta nuestros más locos caprichos...
    Personalmente, me encanta el Jueves, creo que las noches son frescas y no llegan a ser tan frías... y suelen acompañarse de alguien o al menos, así le sucede a mis Jueves...

  13. MauVenom dijo...

    Oh usted es cruel, dulce y cruel.

    Regresé para decirle que claro que observo mis flores o por qué cree si no que las planté.

    Entonces con las bocinas de mi computadora por fin prendidas empezo a cantar el señor Gates su eterna Chica del Adiós.

    ¿Se trataba de ponerle el ojo chillón a este blogger sin remedio?.

    Jolie (esa mujer es sabia) te dijo el otro día algo que te repito hoy.

    Mafalda, eres maravillosa.

  14. e. r. dijo...

    hola mafalda! hace mucho que no pasaba, pero ahora le estoy dando visita a cada página. a mí me entristecen mucho los peces encerrados, es largo de explicar, así que bueno, en fin, supongo que habrá algunos felices así. sigo con la lectura, saludos.