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miércoles, 13 de diciembre de 2017

13.12.2017...





Terminé de revisar un corazón que hace tres meses aceleraba el paso y duplicaba las presiones convencionales, hoy más estable, más rítmico. Nuevamente tomando el rumbo. De la degradación a la conservación. Leyes de la termodinámica en sentido opuesto. Entropías.

...el amor después del amor. ¿Existirá...?

DOM.

viernes, 2 de junio de 2017

02.06.2017...


 

Es la segunda semana que coincido por la tarde en el lugar donde entreno, con un corredor venezolano que llega acompañado de su hija. Se trata de una loca bajita que carga aproximadamente 3 años de edad, de inquietud intensa, ojos negros, pelo rizado y con un acento caribeño muy marcado y simpático. ¿Ya puedo entrenar con vos?, me dijo ayer cuando terminaba mis kilómetros del día. Me sorprendió escuchar el "vos", desconocía que lo utilizarán en Venezuela. El miércoles mi coach y yo también coincidimos con ellos, incluso se enojó cuando nos fuimos: y ahora quién me va a cuidar, protestó. No he platicado mucho con el papá, ella, la loca bajita, tal vez aleccionada no dice ni su nombre. Pregunta a mi padrrree, me contesta cada que intento saber aunque sea su mote. El viernes pasado no lo acompañó, el venezolano fue solo a la pista. Terminamos de entrenar él y otro corredor casi al mismo tiempo. Mientras enfriábamos los tres platicamos, fue que me enteré que correría con un grupo de amigos el medio maratón de la Ciudad de México y, de acuerdo a cómo le fuera y se sintiera, a lo mejor se sortearía el maratón, nos estuvo regalando consejos para correr el medio del Día del padre y nos habló acerca del grupo de venezolanos que son sus amigos runners.
Ayer, el demonio enano de 3 años, se colgó de mi mano durante mis vueltas de recuperación, llevaba cargando un muñeco pelón. ¿Cómo te llamas?, insistí. No cedió. Se dedicó a platicarme acerca de su juguete y de que le gustaba cuando su padre la lleva a los juegos. Yo estiraba y ella también. Mientras eso sucedía, el papá daba vueltas en la pista. ¿Quieres que te tome una foto?, me dijo de repente, le extendí mi celular y clic, clic, clic. Por ahí aparece en una el padre de la loca bajita, que no es tan mala para sacar fotos por cierto. A ella no le tomé ninguna, no lo pienso hacer sin el permiso del papá. 
Me inquieta que lleven niños y los dejen por ahí, mientras los padres andan entrenado. Son tiempos difíciles. Ayer, cuando me fui, la dejé en la arena que utilizan para entrenar salto, está en un extremo de la pista, se quitó los zapatos y se puso a hacer castillos. Nos vemos luego, me gritó, meneando su manita...

 

domingo, 1 de enero de 2017

01.01.2017...


 

 

Ofrenda de inicio, cualquiera que sea. Ésta es la mía. Atrás quedan las estrellas que brillaron y las que no lo hicieron. A veces sin saberlo inauguramos un camino. Éste es mi principio, éste... el lugar. Bajo los primeros rayos del sol del primer día del año quemo mis miedos, los exhalo mientras las piernas devoran kilómetros, no miro hacia atrás.

El primer ponche con tequila y mi primera rodada del 2017 a la salud de todos ustedes, los que están y los que se fueron.


¡Estoy viva...!


DOM.

jueves, 25 de agosto de 2016

25.08.2016...









Muchos años asocié café-cigarrillos-lectura-escritura. Cuando alguno de estos aspectos faltaba, no había adecuación y se rompía el vínculo. Durante mis años de estudiante y residencia médica podía pasar horas estudiando, memorizando. Desvelada y sin dormir, «muchas ocasiones más de 24 horas» mis muletillas eran el café y los cigarros. Tuve varias anécdotas: una de ellas fue tirar las cenizas en una bolsa de papas fritas vacía la cual tuvo a mal levantar mi R3 y sacudírsela dentro de la boca, esperando las sobras de sabritas lo que le cayó directo en el hocico fueron las colillas y la negrura de los despojos de alquitrán, eso me costó una guardia de castigo. Fumé mucho y muchos años, como si tuviera un hijo en la cárcel. Hubo un novio que, como piropo original prometió que nunca me reprocharía o diría algo acerca de mi fumadera, imaginen cómo era la cosa que llegó el momento que olvidó su juramento y un día me aconsejó cariñosamente: "deja ya el pinche cigarro, te va a matar, chingao".  A lo mejor llegó a quererme un poquito y le entró la preocupación al pobre, ¡sepa la fregada! Pero yo no tenía entendederas. Los adictos al tabaco saben eso de despertar y de inmediato sentir la abstinencia e ir a saciarla. Cualquier pretexto es bueno para sahumar una cajetilla entera de Marlboro Light, ah, porque las últimas experiencias en quemar tabaco fueron con ligeros, ¿eh? Aunque debo confesarles que en mi primer año de especialidad, fumé hasta Delicados, durante la guardia se terminaba el abastecimiento «los tres residentes que cuidábamos el piso de medicina interna éramos auténticas locomotoras» y en la madrugada no había tienda cercana para comprar, sólo un carrito de dulces por fuera de la entrada de urgencias y nada más vendía cigarrillos para gargantas intensas. Siempre me disculpaba a mí misma con el pretexto del ejercicio: iba a clases de aerobics, incluso hice spinning, ah, y luego le entré a la natación. De nada sirve fumar y ejercitarse, pero así nos engañamos muchos. Y entonces que llega el día del juicio final: la creación del onceavo mandamiento ¡No fumaras! Cayó la maldición a nosotros los viciosos. "Prohibido fumar en lugares públicos" anunciaban letreros enemigos por todos lados. ¡Vaya sufrimiento! Los no fumadores nos habían declarado la guerra. En mi caso fue una época complicada, cargaba el síndrome de abstinencia todo el méndigo día. Anécdotas simpáticas sucedieron: caída fuera de un restaurante por salir a fumar a la calle; en una guardia nocturna huir como delincuente, perseguida por un vigilante del hospital que gritaba: "no se puede fumar en las escaleras de emergencia"; peregrinaje largo con mis amigas en la búsqueda de un café donde yo pudiera fumar y después de ir y venir entre avenidas y calles, no encontrar lugar disponible porque el sitio de fumadores estaba atiborrado. Debo reconocer que el ansia de la abstinencia de a poco fue abandonándome. La restricción provocó que la cajetilla se vaciara lento. Luego llegaron las enfermedades. Una de ellas logró el milagro. 'El miedo no anda en burro', entonces dejé el tabaco de tajo, algunas caídas con poca duración. Durante los viajes caigo en el antojo de uno o dos pitillos logrando la continuidad de la abstinencia sin ningún esfuerzo. Mentiría si les digo que no se me antoja. Antes en momentos de angustia e infinita tristeza, acudía a los golpes de cigarro para disque tranquilizarme. El último evento de estrés y tristeza límite que tuve hace pocos meses no me hizo caer. Creo, sin temor a equivocarme, que voy bien. Espero seguir así. Comencé diciendo que la asociación café-cigarrillos-lectura-escritura, era para mí un vínculo necesario; reconozco que hoy por hoy me cuesta estarme quieta en una cafetería o en la computadora para escribir por horas, algo me falta entre los dedos, la resaca de humo y letras ya no están presentes. Para leer no tengo conflicto, para escribir...complicado. 

Se acercaba el 21 de marzo del 2016, me había inscrito al medio maratón del Rock and Roll; un reto nuevo y la inquietud a flor de piel. El running me ha ayudado mucho a desfogar la inquietud, lo que hacía el tabaco ahora lo hacen los kilómetros. Cuando corro, al día siguiente mi cabecita loca tiene que trenzar raíces, lustrar troncos y deshojar ideas. Pero los retos nuevos son mejores, porque generan pompas de jabón en cantidades considerables. Ahora busco tiempo para llenar vacíos, a veces lo tengo y otras muchas no.
Sigo tomando café, leo y escribo, mi nuevo vicio es más caro, «el que diga que el running es gratis miente» pero es mil veces más gratificante y sano...

DOM

martes, 16 de agosto de 2016

16.08.2016...








Haré una confesión: me gusta mezclar bebidas porque en otros tiempos cuando yo lo hacía, él me observaba con curiosidad. Ahora que él ya no está, para hacerle honor a su recuerdo, tomo  una taza de café y, al mismo tiempo sobre la mesa hay una cerveza que bebo a sorbos junto con un vaso con agua. Las bebidas pueden variar: una copa de vino tinto, café y un vaso de sumo de naranja; una margarita, un té de jengibre y un refresco de limón; agua de Jamaica, café y mate...
No sé qué piensa la gente cuando me ve haciendo esto. Aunque creo que la gente no sabe que todo es por él. ¡Qué cosas!, y pensar que él no era poeta; tenía, creo, una que otra virtud, pero no era poeta, ni escritor, ni músico. Ya no recuerdo qué era, ni lo que le gustaba, ni las películas que vimos juntos, ni los libros que compartimos, ni los restaurantes donde comimos, ni siquiera recuerdo si me veía tomando café, vino, cerveza, agua y jugos al mismo tiempo, lo cual, confieso, sigo haciendo sólo para él...

DOM.

lunes, 15 de agosto de 2016

15.08.2016...






Lo haré a mi ritmo y paso. No hay prisa. Lo importante es lograrlo. 

Letra por letra. Día por día. Relato por relato. Publicación por publicación. Libro por libro. Kilómetro por kilómetro. Reto por reto. Medalla por medalla

Satisfacciones reales y palpables, nada ficticio. Aprender de los mentirosos a no ser como ellos. Aprender de los acomplejados a no envidiar. Aprender de los envidiosos a no criticar.

"Y así es como los que nos iluminan son los ciegos." Julio Cortazar.

Me encantaría ser la cerámica de tus dedos...

DOM.

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