• Día: 2, mes: abril...



    Conozco perfectamente los síntomas. Se limitó a decirme lo que sentía y ha terminado la plática con un categórico: “Has de todo y de lo que siento lo que te venga en gana”. No medí la siguiente reacción: ella salió del despacho a toda prisa y dejo su esencia como presagio de permanencia virtual o imaginaria.

    Nada hay como sentirse aplastado por palabras, de experimentar la sensación de cortes leves y profundos cuando escuchas algo lacerante y con adecuada dirección: “Eres un puto barato de mierda”, fue el primer dardo y se clavó en la curvatura de mis nalgas. Aún no logro acostumbrarme a esto de los tiros libres y directos. Lo malo es que cuando tengo la palaba adecuada para defenderme no encuentro al atacante; hoy se ha escapado por la puerta, dejándome con la certeza de que volverá.

    Mis decisiones, mejor dicho mi indecisión es la causante de la severidad de estos descalabros.

    Bajaré por mi café del día y voy a permitirle erosionar la mucosa de mi estómago. Que sea el café la causa de mi gastritis y no un género con patas y rabia.






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0 locos como ella comentando: